Ver número Número 45 - Septiembre 2020

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Editorial

​​​​​​​​​​​​​​​La primera mitad del año 2020 comenzó con buenas perspectivas, y termino dándonos motivos de preocupación. La segunda mitad sigue presentándonos tiempos difíciles a todo nivel: para las personas individualmente, las empresas y las economías en todo el mundo. La estabilidad está muy lejos de ser alcanzada, sea que hablemos de estabilidad política en un mundo cada vez más polarizado, económica cargada con incertidumbres a montón y certezas que no existen, y, de nuevo, personal debido a las otras dos, y por todo lo que hemos tenido que asimilar en cuanto a (deprivación de) relaciones interpersonales, y nuevas formas de interactuar con nuestros amigos, conocidos y colegas de trabajo.  


Satya Nadella, el CEO de Microsoft, dijo recientemente que "hemos visto dos años de transformación digital en dos meses" muy acertadamente. Aunque en nuestro mundo de computadores e informática estamos acostumbrados desde hace años a trabajar remotamente, de todas formas y por primera vez estamos experimentando que es hacer proyectos sin ninguna manera de contacto personal, todo realizado virtualmente. Y, aunque para nosotros puede ser fácil adaptarnos a esta nueva realidad, para muchos otros sectores de nuestra sociedad ese cambio puede ser traumático. Y aquí es donde nace nuestra responsabilidad, no solo técnica sino también humana, y casi, casi ética, de hacer que nuevas tecnologías sean enseñadas y aprendidas de forma sencilla por no-expertos, que todos nuestros avances técnicos sean estables, usables, entendibles. 


Aunque parezca raro, nosotros, como tecnócratas en un mundo en crisis, tenemos una responsabilidad social muy grande. En cierta forma, el superar el universo en crisis que estamos viviendo en este momento depende de nuestra capacidad para asimilar nuevas tecnologías, evitar que la tecnología se convierta en nuestra enemiga, o que sea utilizada para destruirnos, separarnos, profundizar la brecha, en lugar de servir como la goma que une todos nuestros esfuerzos comunitarios para crear un mundo mejor. 


CompartiMOSS nació hace ya casi quince años con un elemento altruista por excelencia: distribuir información técnica sin ningún ánimo de lucro, solamente porque creemos en que todos podemos ser mejores si intercambiamos nuestro conocimiento. En esta época de crisis seguimos combatiendo por los mismos motivos. Los editores de la revista, junto con sus cientos de autores y miles de lectores, estamos luchando constantemente para conseguir ese objetivo. Esperamos poder seguir haciéndolo los próximos quince años también, y que la revista no se convierta en una "victima colateral" de la crisis actual. 

Disfruten este nuevo número de CompartiMOSS tanto como nosotros, los editores y autores, disfrutamos creándolo.   

El Equipo Editorial de CompartiMOSS